EL POCHITOQUE

Cartel de la cinta Canoa, del cineasta mexicano Felipe Cazals.

Este 2026, se cumplen cincuenta años de los estrenos de Canoa, El Apando y Las Poquianchis, películas que fueron dirigidas por el legendario Felipe Cazals (1937-2021), realizador que dejó una huella indeleble en la historia nacional del cine, especialmente en la década de 1970, al denunciar la represión, la intolerancia y corrupción del Estado, retratando con crudeza las problemáticas sociales de la época. 

Tomando como excusa el aniversario de estos largometrajes, me gustaría puntualizar no solo algunos aspectos de cada film sino también de su realizador, con el propósito de generar interés en aquellos lectores que aún no las han visto y también con la esperanza de que aquellos que ya las vieron regresen a ellas. En palabras del propio cineasta: “Cada película tiene su historia y las mías tienen unas historias bastante peculiares, […] si el cine mexicano no estuviera lleno de anécdotas no tendría chiste.”

Canoa:

El 14 de septiembre de 1968, previo a la matanza estudiantil que se llevó a cabo en Tlatelolco el 2 de octubre de ese mismo año, cinco trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla realizaron una excursión hacia el volcán La Malinche, sin embargo, su expedición los llevó a pasar la noche en San Miguel Canoa, poblado que se encuentra en el estado de Puebla. Su presencia fue vista con hostilidad por los habitantes de San Miguel, la volatil mezcla entre fanatismo religioso y paranoia anticomunista dio como lamentanle resultado el linchamiento de los forasteros. Estableciéndose así otro de episodio vergonzoso y lamentable de los muchos que componen el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz 

 En 1973 el escritor y guionista Tomás Pérez Turrent recibió una invitación para integrarse a un grupo de escritores afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC), Turrent se unió al grupo con la intención de narrar los infames eventos ocurridos en San Miguel Canoa; la redacción e investigación que requería el guión  cinematográfico que él había vislumbrado  se extendió al año siguiente: además de realizar una exhaustiva investigación de archivo, hemerográfica y de consultar expedientes judiciales, realizó diversas visitas a la región para hablar con los habitantes e identificar lugares. 

Escena de la cinta mexicana Canoa.

 La talacha que realizó Tomás se vio momentáneamente obstaculizada en principio por el hermetismo de los pobladores para hablar sobre el tema, pero se enriqueció por los testimonios que le brindaron tres de los sobrevivientes así como el de algunos lugareños que estuvieron dispuestos a hablar con en él, en palabras del autor: “el guión empezó a tomar forma”.

 A finales del 1974, Felipe Cazals asumió el reto de llevar a la gran pantalla un guion fuera de serie, el guion de Canoa; tras realizar una serie de cintas que no lo dejaron con un buen sabor de boca, Cazals apostó por un proyecto diferente, la filmación de la película se realizó en un asentamiento muy cercano al del lugar de los hechos, fue por ello se tuvo que contratar a personal de seguridad que protegiera al realizador y a su equipo de quienes querían detener el rodaje por medio de la violencia.

Felipe considero importante el asesoramiento y presencia de los sobrevivientes en el lugar del rodaje no solo para asegurar la fidelidad de algunas escenas clave sino también para sensibilizar y fortalecer el compromiso los actores; Canoa contó con las interpretaciones de actores de primer nivel, dentro de los que destacan: Ernesto Gómez Cruz, Salvador Sánchez y Enrique Lucero.

 Sobre los intérpretes, Felipe señaló en una entrevista que Enrique Lucero tenía dudas sobre si debía aceptar o no el rol del “cura” ya que el legendario actor temía no poder ser “tan odioso” para interpretar a un personaje tan ruin como el que aparece en la cinta,  finalmente se convenció cuando portando el vestuario de sacerdote confesó a un par de personas; fue también el veterano Ernesto Gómez Cruz quien tras realizar una de las escenas más crudas en el clímax de la película no podía desprenderse de su personaje, Gómez Cruz señaló en diversas entrevistas el apoyo que recibió de Cazals en ese momento. 

 La película fue premiada en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1976 con el Oso de Plata, años más tarde fue restaurada e incluida en la prestigiosa The Criterion Collection y reestrenada nuevamente en el Berlinale en 2017. 

El Apando:

La cinta está basada en la novela homónima del indómito escritor José Revueltas, la adaptación corrió a cargo del propio Revueltas en colaboración con el autor de La tumba y De perfil: José Agustín. Con un reparto coral entre los que destacan Salvador Sánchez, Manuel Ojeda, María Rojo, Delia Casanova, Ana Ofelia Murguía y José Carlos Ruiz (quien reemplazó a otra leyenda del cine mexicano: Ernesto Gómez Cruz). Otro nombre clave dentro de la realización de la película es el de Alex Phillips Jr., cinefotógrafo  recurrente dentro de la filmografía de Cazals. 

Cartel de El apando, cinta de Felipe Cazals basada en la novela de José Revueltas.

La película explora el ambiente penitenciario de la época, tanto de los gendarmes como de los presos, la historia es protagonizada por los reclusos: Polonio, Albino y El Carajo. Los dos primeros hacen un trato con El Carajo para que este persuada a su madre de introducir droga al penal, pero el temperamento, los intereses y las adicciones de estos tres terminarán por complicarlo todo.

El tatuaje abdominal de Albino, la Chata (mujer de Polonio) emergiendo de una piscina llena de sangre y la masturbación sin consentimiento de Meche (pareja de Albino) por una trabajadora del reclusorio, son escenas que se han quedado en la memoria de más de una generación y que actualmente siguen siendo bastante polémicas.

Algunos tropiezos:

  1. La cinta comenzó su rodaje en locaciones reales del palacio negro (Lecumberri), pero debido al terrible acoso del que fueron objeto María Rojo y Delia Casanova por parte de los reclusos, las grabaciones tuvieron que trasladarse a set.
  2. La consagrada diva de la época de oro del cine mexicano, Dolores del Río, presidió el  Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 1976, donde no ocultó su desprecio hacia la cinta, realizando también una crítica muy severa, negándole la oportunidad de algún galardón. 

A pesar de ello, la película fue reconocida con el premio Ariel a la Mejor Edición para Rafael Castanedo y dos nominaciones más en las categorías de Mejor Actuación Femenina y Mejor Coactuación Masculina.

Este año, la película fue incluida en una retrospectiva dedicada a la primera actriz María Rojo, la cual inició el 15 de agosto, el día del cine mexicano. 

Las Poquianchis:

Las investigaciones que llevaron a cabo Perez Turrent y Cazals sobre los lamentables incidentes en San Miguel Canoa, propiciaron accidentalmente el origen de otro largometraje, que narra la historia de las hermanas González Valenzuela y su red de tráfico de mujeres, la cual mantuvieron por más de dos décadas en regiones de Jalisco y Guanajuato, encontraron su fin en 1964 cuando fueron apresadas; las hermanas González Valenzuela además de efectuar la trata de personas tambien perpetraron multibles homicidos. La escritura del guion no sólo recayó nuevamente en Tomás Perez Turrent, esta vez se sumó el talento de otro destacado guionista: Xavier Robles. Los roles principales recayeron en Diana Bracho, María Rojo, Pilar Pellicer, Leonor Llausás, Malena Doria, Tina Romero y Gonzalo Vega.

Escena de Las poquianchis, protagonizada por María Rojo.

También quisiera resaltar que la preparación de María Rojo la llevó a conocer a la verdadera Lupe Moreno Quiroz (personaje que interpreta en el film), se infiltró en la cárcel de León haciéndose pasar por su sobrina quien le llevaba un paquete de cigarrillos, la intención de María para orquestar aquel encuentro era la de conocer con profundidad las experiencias de la persona a la que iba a interpretar, tiempo después María Rojo se enteró de que Lupe Moreno tenía una foto de ella cuando ganó el Ariel.

Algunos críticos de cine, han señalado que el cine de denuncia en México (que hoy en día se sigue haciendo y se sigue viendo) germinó con el estreno de Canoa, afirmación con la que estoy de acuerdo, han sido diversos los y las realizadoras que han reconocido el impacto del largometraje en su formación; el cine de Felipe Cazals es un cine combativo, inteligente, valiente, ético así como crítico, muy acorde a los principios que caracterizaron a su realizador.

Escena de la cinta Las poquianchis.

El cine de Tatiana Huezo, Everardo González, Carlos Pérez Osorio, Alicia Calderón, Monica González, Luis Estrada, entre otros, se insertan dentro de ese cine que inició Cazals años atrás cuya intención es oponerse a la memoria oficial de Estado, rescatando y haciendo resonar las voces de víctimas, de sectores desprotegidos y olvidados que reclaman justicia.