PUNTO Y APARTE
Clarice Lispector llegó a este mundo un 10 de diciembre de 1920 en el oeste de Ucrania, pero
se mudó a temprana edad hacia Sudamérica debido a los peligros de la primera guerra
mundial. Su carrera como periodista, poeta, traductora y escritora floreció con tanto fulgor en
Brasil, volviéndose una pieza clave de la tercera fase del modernismo de la generación
brasileña del 45.
Lispector ha empezado a ganar popularidad entre los lectores hispanohablantes y
angloparlantes, pero ella ya tenía un lugar importante en el canon literario de las letras
brasileñas desde hace mucho tiempo atrás y es hasta el día de hoy una figura de suma
importancia. Ya estaba posicionada en la literatura brasileña, pero está ganando el tan
merecido lugar en la literatura universal que merece; como lectores tenemos una labor no
escrita y que debemos realizar: recomendar autores y autoras nuevos para que sus textos
perduren hacia la posteridad.
¿Cómo se puede clasificar la obra y la forma de escribir de Lispector? Ella misma describía
su forma de escribir como un “no-estilo”; desde mi punto de vista no podría elegir un solo
adjetivo para describir su trabajo y su forma de escritura porque sería encasillarlo en un
marco limitado, siendo que su naturaleza narrativa es muy amplia; puedo hacerlo con varios
adjetivos que permitirían fluir esta naturaleza: onírico, mágico, corporal, brilloso, bello,
sensorial. La sensación de entrar al universo Lispectoriano solo se puede comparar
cuando se escucha The Dark Side of the Moon por primera vez, cuando tomamos conciencia
y sentimos los rayos del sol y el viento en nuestro rostro, o la paz que se obtiene después de
llorar un largo período.

Hablar de la carrera literaria de Lispector es difícil, no porque sus textos sean difíciles de
entender, sino porque hay tanta variedad que uno no puede decidir desde qué punto partir. Yo
sugiero dos cosas: que empiecen con La hora de la estrella o la recopilación de sus cuentos
editados por el Fondo de Cultura Económica, los cuales permiten descubrir distintas fases
de Lispector y conocer las diversas diégesis que puede construir. Sugiero su última novela -que fue publicada en 1977, antes de que Lispector falleciera- gracias a que tiene una estructura lineal, fácil, a comparación de sus trabajos como Agua viva -de la que les hablaré cuando termine de asimilarla- o La pasión según G.H para quienes la leen por primera
vez.
No hablaremos con mucho detalle de la trama de La hora de la estrella para que los lectores se animen a buscar el libro y leerlo, pero a grandes rasgos la historia trata sobre una joven llamada Macabea que vive en las zonas pobres de Brasil, esperando ser amada y evitando oír los pensamientos de tristeza que le rodean cada día. Macabea anhela con algo, no sabe qué, pero que un algo cambie su rutina.
Lispector describe su novela como “la historia de una inocencia herida, de una miseria
anónima, sobre una muchacha que no sabía que ella era lo que era y que por ello no se sentía
infeliz”, y es cierto, en la historia se ve que Macabea es un sujeto sin identidad y que desea
tener un destino, pero como dijo Silvina Ocampo en Autobiografía de Irene: “El que no
conoce su destino inventa y enriquece su vida con la esperanza de un porvenir que no
sobreviene nunca.”
¿Por qué sugerir algo deprimente? Porque el talento de Clarice vuelve la falta de
autoconocimiento y la desesperanza en algo bello, recordándonos que los sentimientos
negativos tienen su belleza al recordarnos que somos seres vivos, conscientes y que sentimos.
La hora de la estrella es un viaje corto en donde el lector no puede evitar sentirse conmovido,
esperanzado, triste.
